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5 cosas que los gamers old school echan de menos

Antes de la era de la PlayStation 5 y Xbox Series X/S, el universo de los videojuegos era muy diferente a como lo conocemos hoy en día. Desde juegos que no requerían pantallas de carga hasta la ausencia de las micro-transacciones para poder acceder a todo el contenido de un título, hay varios aspectos que han cambiado mucho la experiencia de juego. 

Por ello, en este artículo hemos querido recopilar cinco cosas de los videojuegos antiguos que casi todos los gamers de antaño deben extrañar al jugar con las consolas y videojuegos actuales.

El gameplay era más importante que los gráficos

Hasta principios de la década de 1990, la idea de crear juegos 3D con gráficos realistas estaba completamente fuera de las posibilidades. Para entonces, el diseño de juegos en general giraba en torno a 2D o pseudo-3D (como en Top Gear o Double Dragon, por ejemplo). Además de incentivar la creatividad de artistas y programadores para la creación de juegos, este hecho hizo que la prioridad de los desarrolladores fuera la jugabilidad y la diversión que sus juegos proporcionaban. 

Como, al final, las limitaciones de hardware aplicaban para todo el mundo, a nadie le preocupaba si un Sprite o una textura parpadeaba en pantalla. Además, no importaba mucho si la resolución de un juego era menor que la de otra, o si la tasa de cuadros por segundo (FPS) era inconsistente. En el pasado, lo que hacía a un videojuego destacar, eran las horas de diversión que podía entregarle a la gente. 

No era necesario instalar nada

Las consolas antiguas que usaban cartuchos e incluso algunos modelos más “recientes” que usaban CD y DVDs, permitían a los jugadores simplemente insertar el disco o cartucho en la consola y comenzar a jugar. Como no había necesidad de descargar ni instalar nada, los jugadores no dependían de la velocidad de Internet para dar inicio a sus partidas. Esto hacía todo el proceso mucho más simple y agradable.

Más que solo hacernos ahorrar tiempo, las consolas antiguas liberaron a sus usuarios de preocupaciones como el espacio disponible en el disco duro para instalar un nuevo juego o una actualización. Además, tampoco era necesario comprar una unidad de almacenamiento externa para instalar juegos una vez se agotase el espacio de almacenamiento interno. 

Sin tiempos de carga

En la era del cartucho, los tiempos de carga requeridos para jugar eran prácticamente instantáneos, y en el peor de los casos, demoraban unos pocos segundos. Con la llegada de juegos cada vez más pesados, surgió la necesidad de emplear formatos de almacenamiento con mayor capacidad, lo que llevó a que la industria adoptara como formato el CD, y posteriormente el DVD y el Blu-Ray, con velocidades de lecturas muy bajas. Para hacerse una idea, en títulos recientes como Red Dead Redemption 2, por ejemplo, los tiempos de carga pueden demorar hasta un minuto.

Las consolas de nueva generación, como PS5 y Xbox Series X/S, prometen reducir drásticamente los tiempos de carga mediante el uso de SSD (Unidad de estado sólido) de alta velocidad. Aunque las reducciones son significativas en los juegos disponibles en ambas plataformas, hasta hoy, pocos juegos tienen tiempos de carga realmente instantáneos, haciendo que extrañemos con nostalgia la época del cartucho.

Sin microtransacciones y cajas de botín

Las microtransacciones y las famosas lootboxes (cajas de botín) son una estrategia que los desarrolladores emplean para hacer que los ingresos de un videojuego sean recurrentes. En muchos casos, estas prácticas son consideradas abusivas y ya han sido sancionadas en algunos países, con juegos que establecen dinámicas de azar y de suerte y contenidos de pago que otorgan ventajas competitivas a los jugadores que pagan por ellos. En este tipo de títulos (también conocidos como juegos ‘pay to win’), el jugador básicamente paga para tener beneficios a los que no se puede acceder de otra manera. 

 

Los juegos antiguos, con poco o ningún acceso en línea, no tenían estas mecánicas. En ellos, o el multijugador era completamente local, con los mandos conectados a una misma consola, o las experiencias online eran iguales para todos, sin exigir dinero a cambio de obtener ventajas.

Variedad de fabricantes

El mercado de juegos, en tiempos antiguos, era más abierto y tenía más variedad. Además de las consolas de Sega, era común que propuestas como Apple Pippin o 3DO aparecieran, prometiendo un millón de nuevas posibilidades en la industria. Durante gran parte de los años 1990, la quinta generación de consolas fue formada principalmente por 3DO, Saturn, PlayStation y Nintendo 64. Esto, por supuesto, sin contar plataformas como PC-FX, Amiga CD-32, Atari Jaguar e incluso el 32X, para Mega Drive.

Hoy en día, sin embargo, el amplio dominio de Sony, Nintendo y Microsoft, sumado al auge de plataformas de streaming, desalientan a cualquier empresa de entrar en la contienda con una nueva plataforma de juegos. Esto limita la variedad de títulos y propuestas que tendría el mercado si tan solo apostar por él resultase menos arriesgado. 

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